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La ENFERMEDAD de tu AMIGO

La esclerosis múltiple

es una enfermedad crónica que ataca al sistema nervioso central y, en ocasiones, puede provocar discapacidad. Los síntomas pueden ser leves, como una insensibilidad en las extremidades, o graves, como la parálisis o la pérdida de visión. El avance, la gravedad y los síntomas específicos de la EM en una persona no se pueden pronosticar. Hoy en día, los nuevos logros en la investigación y el tratamiento de la EM están llenando de esperanza a las personas afectadas por esta enfermedad.

Se cree que la esclerosis múltiple es una enfermedad autoinmune. Las propias defensas del organismo atacan a la mielina, el tejido adiposo que rodea y protege la fibra nerviosa del cerebro, los nervios ópticos y la médula espinal (el sistema nervioso central). Cuando la mielina ha sido dañada puede quedar una cicatriz (esclerosis). En ocasiones, el daño alcanza también a la fibra nerviosa. Cuando cualquier parte de la cubierta de mielina o de la fibra nerviosa se daña o se destruye, los impulsos nerviosos que entran y salen del cerebro se distorsionan o se interrumpen.

La EM no es una enfermedad mortal.

Las personas que padecen EM pueden llevar una vida normal o casi normal. La mayoría de los enfermos de EM aprenden a vivir con ella y tienen una vida completa y productiva.

SINTOMAS:

Entre los síntomas de la EM se incluye la sensación de hormigueo, entumecimiento o dolor, las dificultades en el habla y la visión borrosa o doble. Algunos enfermos experimentan debilidad muscular, pérdidas de equilibrio, mala coordinación, espasticidad o rigidez muscular e incluso parálisis que puede ser temporal o permanente. También son frecuentes los problemas intestinales y de la vejiga, así como las alteraciones de la función sexual y la fatiga. La EM puede provocar pérdidas de memoria y dificultades para la concentración. También puede producir cambios en el estado de ánimo que favorecen la depresión en los enfermos de EM.

 

Estos síntomas pueden aparecer y desaparecer, manifestarse en diferentes combinaciones y con distinta intensidad (pueden ser leves, moderados o agudos). No obstante, existen medicaciones y terapias para paliar la mayoría de estos síntomas.

 Tratamiento

Sí. Hoy día hay cinco medicamentos autorizados por el Gobierno para el tratamiento de la EM. Cuatro de ellos: Avonex, Betaseron, Rebif y Copaxone han demostrado su eficacia para retrasar el avance natural de la EM. Los ensayos clínicos sugieren que la eficacia de estos fármacos aumenta si se comienza con el tratamiento en una etapa temprana de la enfermedad.

 

Por eso, la Sociedad Nacional de EM recomienda a todos los enfermos de EM con un patrón de recaída y remisión comenzar el tratamiento con uno de estos fármacos lo antes posible. El quinto fármaco, Novantrone, ha probado su eficacia para frenar el avance de la EM que empeora rápidamente o se vuelve degenerativa.

 

En el caso de ataques agudos, los esteroides pueden utilizarse para acortar su duración. Hay muchas otras medicinas que se están probando en el laboratorio, y los investigadores se muestran esperanzados de que en un futuro cercano existan nuevos medicamentos para tratar la EM.

 

Además, existen varias formas de aliviar los síntomas de la EM. La terapia física, el ejercicio, la rehabilitación vocacional y cognitiva, una dieta adecuada, el descanso necesario y el asesoramiento pueden ser inestimables para mantener la independencia y la calidad de vida. La espasticidad, los problemas de orina o de tránsito intestinal, el dolor, la fatiga, la depresión y otros síntomas pueden aliviarse con una correcta medicación y terapia. El tratamiento temprano de los síntomas resulta crucial, por eso deben consultarse con un médico especialista en EM.

Se calcula que 400,000 estadounidenses tienen esclerosis múltiple. La mayoría de los casos fueron diagnosticados en pacientes de entre 20 y 50 años de edad. Alrededor de dos tercios de los enfermos de EM son mujeres. Esta enfermedad se da con más frecuencia entre las personas que se han criado en climas fríos.

 

Varios estudios indican que hay factores genéticos que hacen que algunas personas sean más propensas a esta enfermedad, pero no existen pruebas de que se pueda heredar directamente.

El curso de la enfermedad?

La EM es una enfermedad imprevisible. Los síntomas pueden variar mucho de una persona a otra, y también varían para una misma persona a lo largo del tiempo.

 Los períodos en que se manifiestan activamente los síntomas de la EM se llaman ataques, exacerbaciones o recaídas. Suelen ir seguidos de períodos tranquilos denominados remisiones.

 La intensidad de la enfermedad puede variar entre muy leve, intermitente y continuamente progresiva. Algunos enfermos sufren pocos ataques y apenas experimentan incapacidad a lo largo del tiempo. En el momento del diagnóstico, la mayoría de los pacientes se encuentran en una fase de recaída y remisión. Esto significa que sufren ataques seguidos por períodos de remisión parcial o total durante meses o años. Otros experimentan una degeneración progresiva en que los síntomas van de mal en peor. La enfermedad puede ir agravándose desde su aparición (EM progresiva primaria) o puede agravarse tras un período de recaída y remisión (EM progresiva secundaria).

 Como la EM afecta a cada persona con diferente intensidad, es difícil generalizar sobre el nivel de discapacidad que puede provocar. Según algunos estudios estadísticos, dos de cada tres enfermos de EM podrán caminar bien el resto de su vida, pero muchos necesitarán valerse de un bastón u otra forma de ayuda. Algunos querrán usar una motocicleta o una silla de ruedas para mantener su energía. Para otros, la silla de ruedas será indispensable para conservar la movilidad.

 Los nuevos tratamientos "modificadores de la enfermedad" que comenzaron a utilizarse a partir de los años noventa deberían alterar positivamente esta predicción.

La EM no es siempre fácil de diagnosticar puesto que los síntomas aparecen y desaparecen. Además, hay otras enfermedades del sistema nervioso central cuyos síntomas son parecidos. Hoy en día, no existe ningún examen neurológico o prueba de laboratorio que pueda por sí soloconfirmar o descartar la EM.

 Algunos avances tecnológicos aplicados a la Medicina, concretamente, la resonancia magnética (IRM), están ayudando mucho a establecer el diagnóstico de esta enfermedad. No obstante, para un diagnóstico definitivo y concluyente, es necesario detectar numerosas muestras de tejido dañado (cicatrices) en distintos puntos del sistema nervioso central y comprobar que el enfermo haya padecido al menos 2 ataques de esta enfermedad.

 En cualquier caso, un diagnóstico definitivo requiere, a veces, varios meses o incluso años.

Tiene cura la EM?

Por ahora, desgraciadamente, la respuesta es no. Descubrir la causa y la cura de la EM son el objeto de una intensiva investigación a nivel mundial. Cada año, la Sociedad Nacional de EM concede más de 300 becas de investigación. Afortunadamente, cada vez se sabe más acerca de la EM y se están desarrollando numerosos ensayos clínicos.

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