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 Manejo del  negocio

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El criadero

En general, se puede decir que la Eisenia foétida se cría en cualquier lugar, pero la forma mas común es en el criadero al aire libre, haciendo cunas de 1 a 2m de ancho por el largo que se desee.

El terreno

Cuando se crían lombrices californianas a la intemperie, es importante ubicarlas en lugares sombreados. Los árboles de hojas caducas son los más apropiados para este fin, porque sus hojas protegen a las cunas de la radiación solar. No se recomienda utilizar árboles resinosos (pinos) o aquellos que contengan tanino (nogales, castaños), ya que sus hojas resultan tóxicas para las lombrices. Cuando se instalen las cunas bajo la copa de árboles frutales, deben evitarse tratamientos con insecticidas, ya que éstos, o las hojas tratadas que caen sobre los lechos, perjudicarían a los planteles. Las cortinas de árboles son muy importantes, pues brindan amparo contra los vientos fuertes y también combaten el frío, ya que aumentan en 2 o 3° C la temperatura dentro del predio; las cunas se deben colocar en el sentido de los vientos dominantes. Hay que tener cuidado con las raíces de los árboles empleados para brindar sombra a las cunas, ya que tienden a introducirse en ellas. Esto último ocasiona un verdadero trastorno, porque disminuye la humedad en las cunas y, por consiguiente, la calidad del humus. El terreno debe tener una ligera pendiente para que el agua de lluvia escurra con facilidad; hay que desechar los terrenos que se inundan más de 20cm, aunque esto ocurra ocasionalmente.

Las cunas o lechos

La lombricultura intensiva se realiza en una estratificación de material orgánico, generalmente estiércol, llamada cuna, litera o lecho, sobre la cual se incorporan las lombrices. Las cunas generalmente se instalan al aire libre; una cuna no es más que un espacio rectangular delimitado por maderas, ladrillos, bloques de cemento o cualquier elemento que sirve de contención, aunque también se puede apilar el alimento sobre el suelo e introducir en él las lombrices.

Las dimensiones varían de acuerdo con el tipo de explotación:

De 1 x 3 m en instalaciones pequeñas, hasta 1.80 x 3.60 m en granjas más importantes. El alto de las cunas NO debe superar los 30 a 40 cm, por las dos siguientes importantes razones:

1.- Si las lombrices llegaran a ir hacia el fondo por alguna razón (frío, falta de alimento), llevaría más tiempo el atraerlas a la    superficie y, por otra parte, con alturas de mas de 40 cm de materia, la fermentación se hace un poco más anaeróbica.

2.- Para facilitar el laboreo.

Preparación de las cunas

Para calcular aproximadamente la cantidad de material que se va a utilizar (en todas las estaciones), hay que multiplicar el volumen de la cuna por dos; por ejemplo,

Una cuna de 180 x 360 x .30 cm = 2 m3.

Esta cuna requiere 4 m3 de material.

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Preparación de las cunas en primavera-verano

En verano no hace falta contar con la totalidad del material el iniciar la cuna, pero tampoco hay que descuidarse, porque el acondicionamiento del mismo lleva un mes.

Se distribuye dentro de la cuna una capa de 5 cm (no más) de material bien fermentado y se riega; las lombrices no se colocan en ese momento, ya que el material podria reaccionar debido al manejo y el riego. Al siguiente día, a ultima hora para reducir riesgos por calentamiento, se introduce los núcleos con las lombrices  cubriendo con una malla de media sombra (40 %) para protegerlas de sol y de posibles depredadores.

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Inoculación de lombrices

Antes de poner a las lombrices en contacto directo con el alimento de las cunas o lechos, se debe asegurar que la fermentación del material se haya ultimado, para lo cual se procede a realizar una prueba; esta prueba garantiza la supervivencia y se llama comúnmente Prueba de 50 Lombrices (P50L). Para realizar la prueba P50L, se procede a colocar en una caja de madera (30 x 30 x 15 cm) suficiente cantidad del alimento preparado hasta tener un grosor de 10 cm, luego se colocan 50 lombrices, pudiendo ser adultas y jóvenes en una sola bola, colocándolas en el centro de la caja. Posteriormente, se riega con cuidado, pero sin encharcar; las lombrices se introducen solas y tratarán de descubrir si el nuevo ambiente es adecuado para garantizar su permanencia y después realizar su acción productiva. Pasadas 24 horas, hay que verificar si las 50 lombrices se encuentran en condiciones óptimas de salud; es aceptable encontrar un máximo de hasta dos lombrices muertas. Si mueren más de dos lombrices, quiere decir que el alimento no reúne las condiciones adecuadas y hay que proceder a las oportunas correcciones. Por el contrario, si todas las lombrices están vivas (o al menos 48) y éstas se han distribuido en el medio, el alimento ha sido correctamente preparado y se puede proceder a la inoculación de las lombrices en el alimento.

En las cunas, la inoculación se debe realizar en la siguiente forma:

En el piso de la cama se coloca una capa de pasto de 5 cm, al cual se le agrega sustrato con un espesor de 10 cm, sobre todo el piso de la cuna. Después, se agrega 1 kg de lombrices, que son 1,200 a 1,300 lombrices aproximadamente; en esta población tienen que ir adultas y jóvenes. Una vez hecha la inoculación se procede a tapar la cama o cuna con pasto, con espesor de 10 cm, se coloca una malla de media sombra (40 %) y se riega agua cuidadosamente. Ya realizada la inoculación, las lombrices penetran inmediatamente al sustrato y se distribuyen en todo el alimento, y en pocas horas comienzan a alimentarse, así como también a reproducirse.

Una vez por semana se deben agregar 3 4 cm de alimento. No se debe sobrepasar este límite. Si la temperatura se eleva demasiado, no hay que agregar agua, ya que éste cierra los poros del material impidiendo que el calor se difunda. También se recomienda no revolver el material, pues esto sólo avivará más la reacción; solamente se debe retirar un poco material superior (1.5 a 2 cm) y todo volverá a la normalidad. A medida que se carga la cuna, las lombrices irán ascendiendo para alimentarse, por lo tanto, la pila irá bajando gradualmente sin que ocurran desbordes. Diariamente hay que inspeccionar con un hierro en forma de U alargada, para ver cómo reacciona el material y como se comportan las lombrices. Cuando se anticipa el frío (suele ocurrir con las cunas de verano), las lombrices se van al fondo, aletargándose; en estos casos no sirve poner una capa de material más gruesa, sino que se debe hacer un montículo para que aumenta la temperatura y las lombrices suban.

Preparación de las cunas en otoño invierno

La lombriz roja normalmente no sufre ningún letargo invernal, aunque su reproducción se efectúa con menor intensidad, por lo que sus necesidades de comida disminuyen un poco. Sin embargo, es necesario aumentar los aportes de materia orgánica (cuando la temperatura desciende a menos de 14° C) para mantener el calor de los lechos y, por ende, el del propio alimento, ya que las lombrices no comen cuando éste está muy frío. El frío disminuye la actividad de las lombrices y es necesario esperar más tiempo para que se produzca el humus; este problema se puede resolver aprovechando la propia fermentación del alimento para producir calor. Esto se consigue con un acondicionamiento del estiércol más breve y un manejo de la pila de material llamada estufa. Para ello, se debe incorporar en la cuna un volumen de material del doble y una sexta parte más, formando una pila que supera el borde de la cuna con forma de campana de Gaus o pico truncado.

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Manejo de la crianza

Una vez establecido el lugar para la cría, y luego de haber armado la cuna e introducido las lombrices, aproximadamente a los dos meses la población  de lombrices habrá aumentado al doble. Entonces, será tiempo de duplicar el espacio de la cuna y también la cantidad de alimento diario; cuando transcurran otro dos meses, se deberá duplicar nuevamente el espacio y el alimento , y así sucesivamente, hasta la cosecha. En este momento, se puede vender hasta 50 % de la población sin riesgos, ya que en dos meses se habrá duplicado nuevamente. Entonces, cada dos meses ( o menos, si las condiciones de cria son óptimas) se puede repetir la venta; a medida que transcurre el tiempo, la cuna contendrá mayor cantidad de humus. Para lograrlo, se debe poner cuidado en varios aspectos básicos de la crianza, mismos que se detallan y explican a continuación.

1.- Alimentación

Se debe proporcionar a las lombrices la alimentación necesaria, humedecida y con el debido grado de descomposición; además, calcular la cantidad de comida es muy facil:

Si hay tres kilogramos de lombrices, deben incorporarse tres kilogramos de alimento humedecido por día.

Tipos de alimentos

A.- Estiércoles

Proveen nitrógeno, como los alimentos semidigeridos que se extraen de los estómagos de bovinos sacrificados (librillo o panza), o las deyecciones de los animales criados en establecimientos rurales (estiércol de corral). Todo estiércol se debe desmenuzar, mezclar con fibra y posteriormente picar aunque haya estado acumulado por un tiempo en el establo; si no se mezcla y airea, no se fermentará. No es conveniente adquirir estiércoles viejos (con más de 20 días de producidos), porque el material tendrá un PH más ácido y favorecerá la aparición de plagas. Cuando los estiércoles tienen una maduración muy prolongada, queda muy poca proteína a disposición de las lombrices. Además, el estiércol de corral se endurece con el tiempo, formando bloques y la maquina trituradora no tiene suficiente potencia para desmenuzarlo. Por eso, hay que prestar mucha atención al estiércol de corral que no se retira regularmente; lo ideal es traerlo de los lugares donde se realiza una higiene, al menos diariamente, como ocurre en las ferias o establos industrializados.

El valor de PH del estiércol debe estar comprendido entre 6.5 y 7.5, siendo los valores óptimos entre 6.8 y 7.2; para controlar el PH de una sustancia orgánica, se puede utilizar papel de tornasol. Para la prueba se toma una muestra de estiércol húmedo y se introduce el papel de tornasol en el centro, luego se deja reposar unos 30 segundos comprobándose que la tira ha cambiado de color. Entonces se procede a comparar la tira con una escala de colores donde cada uno responde a un grado distinto de PH.

El grado de acidez o alcalinidad se expresa mediante una escala que va de 0 a 14; las sustancias cuyo PH está comprendido entre 0 y 7 se consideran ácidas, de 7 a 14 alcalinas, y neutras cuando su valor es 7.

También existen aparatos llamados peachímetros, que miden directamente el PH; basta con introducir una punta en el material y un indicador con una aguja permitirá hacer una lectura con regular exactitud.

Existen diversos tipos de estiércol de animales que son aconsejables; tales como:

Estiércol de equino: óptimo por su alto contenido de celulosa.

Estiércol de vaca: muy bueno para utilizarlo como sustrato inicial y alimento durante la producción.

Estiércol de ternero: análogo a de la vaca, pero se recomienda más el anterior.

Estiércol de bovino: bastante bueno, siempre y cuando se recolecta a diario de los corrales.

(Se puede acondicionar este estiércol más viejo regándolo durante varios días seguidos y después mezclándolo con fibra; tiene un periodo de maduración bastante corto.)

Estiércol de porcino: el que procede de explotaciones intensivas de cerdos es muy rico en proteínas, no es aconsejable el estiércol fluido, pero sí su parte sólida.

Estiércol de conejo: alimento óptimo, ya que se puede disponer rápidamente de él; se recomienda mezclarlo con un poco de fibra y oxigenarlo un poco antes de utilizarlo.

Estiércol de pollo: se le debe dejar secar un poco y, para que no se apelmace, agregar cáscara de arroz y picar.

Nota: En el estiércol de bovina hay que saber diferenciar la edad del estiércol, que es un factor muy importante dentro del manejo de las lombrices.

El sustrato bovino se puede encontrar en tres formas o situaciones:

1.- Estiércol fresco

El estiércol es acabado de producir por el bovino, teniendo una consistencia pastosa, de color verde encendido, de olor insorportable debido a que su PH es altamente alcalino, lo cual no es recomendable para la lombriz.

2.- Estiércol maduro

Este estiércol tiene más o menos de 10 a 18 días de haber sido producido por el animal, su consistencia es semipastosa, de color verde oscuro o pardo; su olor es soportable; el PH se encuentra entre 7 a 8. Éste es el sustrato adecuado para la crianza de lombrices, aunque a veces hay que agregar para estabilizar su humedad y, por ende, su temperatura.

3.- Estiércol viejo

Como la palabra lo dice, es un estiércol que tiene más de 20 días de haber sido producido; es de consistencia pastosa y dura, desmoronándose al partirse con la mano. No presenta prácticamente ningún olor; no es sustrato que puede ser usado para la crianza de lombrices, puesto que su PH es altamente ácido y pueden entrar las lombrices en un periodo de dormición y ocurrir el desarrollo de una plaga llamada Planaria (lombriz rallada plana).

B.- Fibras

Básicamente aportan carbono (celulosa), como las cáscaras de cereales y la cama de caballo; se emplean para acondicionar el material haciéndolo más esponjoso y aireado, facilitando su fermentación. Además, una vez finalizado el proceso de elaboración, dejan finas partículas de fibra que mejoran las cualidades agrícolas del material. Mediante el uso de las fibras, se puede manejar cualquier tipo de estiércol; por ejemplo, el estiércol de cerdo es muy pegajoso y cuando se seca, se pone duro e hidrófugo. La forma de manejarlo es hacerle perder un poco de humedad, mezclando con fibra y luego picarlo. El pasto y las hojas no son buen sustituto de la fibra de arroz o madera en las unidades de producción, pues son muy difíciles de degradar porque necesitan mucho oxígeno; es preferible hacer una pila y manejar ésta con la técnica de compostaje tradicional. Las residuos domésticos son pastosos y cuesta trabajo picarlos; una alternativa es mezclarlos con viruta de madera y un poco de humus (si no se cuenta con cama de caballo o cáscara de arroz) para mejorar la fermentación; luego se los cubre con 1 cm de aserrín para que no atraigan a las moscas. La viruta puede ser de álamo o sauce. Es el material que se emplea en los establos. No usar virutas resinosas o con tanino, porque éstas no son muy absorbentes y pueden teñir al animal. La viruta, la cama de caballo y la cáscara de arroz no requieren un compostaje previo; en el caso de la cama de caballo, la orina se va evaporando, pero la que queda se convierte también en nutriente. Asimismo, las lombrices pueden alimentarse de papel, no importando la tinta que éste contenga; se puede mezclar con el estiércol 10 días antes de que éste esté estabilizado. Todos estos materiales toman una coloración café oscuro, no presentan mal olor y al tacto son semipastosos, lo que indica que el PH, la humedad y la temperatura, están óptimos.

Los materiales que la lombriz NO puede digerir son:

                            Metales         -         Plásticos            -           Goma             -            Vidrio   

 

Acondicionamiento del alimento

La materia prima para la elaboración del humus de lombriz debe pasar por un periodo previo de acondicionamiento antes de colocarse en las cunas. Así, lo primero que hay hacer es mezclar la materia con fibra. Si se utiliza la panza, hay que esperar de uno a dos días para que pierda parte de líquido con el que llega; si se utiliza estiércol de corral, no hay que esperar para realizar la mezcla. Después de cinco días de fermentación, se pasa todo el material por la picadora; este procedimiento vuelve a mezclar el material y ocurre una nueva fermentación que puede ser muy intensa. Si el invierno es moderado, esperar cinco días antes de disponer el material dentro de las cunas; si el invierno es fuerte, el tiempo se reduce a tres días, para aprovechar el calor del material. Si es verano, la demora en disponer del material es de alrededor de 20 días. El tiempo en definitiva depende de la temperatura que registre el material. La temperatura óptima es de 20° C. En esta etapa, se debe mezclar el material cada cinco días y no hace falta regar.

 

2.- Humedad de la cuna

Es indispensable mantener la humedad de la cuna, por lo que si es necesario, se le debe regar.

Riego:

La cuna debe regarse con regularidad teniendo en cuenta la época del año. En el periodo otoño invierno se riega (siempre que no llueva) uno o dos veces por semana (durante un minuto), y en verano todos los días (durante 40 segundos). La humedad más apropiada debería oscilar entre los 20 a 30° C (no debe superar los 32° C). Los lombrices pueden sobrevivir con menos humedad, pero disminuye su actividad; una humedad superior a 85 % es perjudicial, ya que se compactan los lechos y disminuye la aireación. Además, los riesgos excesivos arrastran las proteínas, perdiendo el alimento parte de su valor nutricional. La humedad del medio es óptima cuando; al apretar un puñado de material totalmente húmedo, caen pocas gotas. Los microaspersores no son indicados para el riego debido a que no proporcionan un control suficiente sobre la cantidad de agua esparcida. Conviene regar en forma manual con un aspersor tipo ducha; la lluvia no afecta, salvo que se produzcan inundaciones. Es necesario que cada cama o cuna tenga una apertura en cada costado para que cuando caigan lluvias torrenciales no se formen posas y no se ahoguen las lombrices. Uno de los objetivos del manto de pasto es conservar la humedad al no permitir que los rayos solares penetren perpendicularmente en la superficie de la cama y evitar que haya un desecamiento excesivo. Además, no permite que las gotas caigan directamente en la cama.

3.- El PH de la cuna

Es conveniente que esté próximo a 7; para medirlo, se pueden usar unas cintas muy económicos que venden las farmacias. Si el nivel no es el conveniente, no hay que asustarse, ya que el PH se corrige de manera sencilla. El PH mide lo alcalina o ácido del sustrato; es un factor que depende de la humedad y la temperatura, por lo que si estos dos últimos factores son manejados adecuadamente, se podrá controlar el PH, siempre y cuando el sustrato contenga PH alcalinos. La lombriz acepta sustratos con PH de 5 a 8.4; si se disminuye o se pasa de esta escala, la lombriz entra en una etapa de dormición. Asimismo, con PH ácido en el sustrato se desarrolla una plaga conocida en el mundo de la lombricultura como planaria. La preparación del sustrato se debe hacerse mediante fermentación aeróbica; esta fermentación es el resultado de la actividad de una serie de microorganismos de diferentes grupos. El tiempo que dure la fermentación depende de los factores antes mencionados (PH, humedad, temperatura y tipo de sustrato). Para comenzar a fermentar aeróbicamente, es necesario que el sustrato esté fresco. Se comienza dándole vuelta una o dos veces al día y regándole agua (80 % de humedad) para evitar que el sustrato se caliente y propicie que se multipliquen bacterias aeróbicas que comienzan a degradarlo. Además, el volteo facilita que escapen gases que hacen que el sustrato se encuentre alcalino; este trabajo se efectúa hasta que el sustrato esté maduro. El objetivo es que el alimento se estabilice en un PH de 7.5 a 8, humedad 80 % y temperatura de 0 a 25° C.

4.- Temperatura

La temperatura es otro de los factores que influyen en la reproducción, producción (lombrihumus) y fecundidad de las cápsulas. Temperaturas excesivas dificultan el normal desenvolvimiento de las lombrices. Por ello, es recomendable cubrir las cunas con una capa de paja o pasto, que además de proteger de las temperaturas extremas, ayuda a conservar la humedad. Una temperatura entre 20 a 25° C es considerada óptima, por que conlleva al máximo rendimiento de las lombrices. Cuando la temperatura desciende de los 20 hasta 15° C, las lombrices entran en un periodo de latencia, dejando de reproducirse, crecer y producir lombrihumus. Además, alarga el ciclo evolutivo, puesto que los cocones (huevos) no eclosionan y pasan mas tiempo cerrados los lombrices, hasta que se presentan condiciones favorables.

5.- Registros

Como parte del manejo de camas o cunas, se recomienda llevar periódicamente un registro con datos como:

Fechas de inoculación.

Frecuencia de alimentación.

Fechas de cosecha y hacia donde fue el pie de cría (venta o inocular otra cama).

Problemas.

Población de lombrices producidas (k), etcétera.

 

6.- Control de plagas

Enfermedades

La lombriz de estiércol es el único animal en el mundo que no transmite ni padece enfermedades, pero existe un síndrome que lo afecta y es conocido como Gozzo ácido o Síndrome proteico. Este síndrome se debe a que cuando a la lombriz se le suministran sustratos altos en proteína (40 %), éstos son degradados por enzimas que la lombriz posee en su sistema digestivo y se da una alta producción de amonio, presentando la lombriz inflamaciones en todo el cuerpo, muriendo a las pocas horas.

Plagas

Las plagas de las que se conoce que ataquen a las lombrices son cuatro:

Las hormigas:  Las hormigas rojas son el depredador natural de la lombriz y las puede acabar en poco tiempo, no dejando una sola lombriz en el criadero. La hormiga es atraída principalmente por el azúcar que la lombriz produce al momento de deslizarse por debajo del sustrato. La hormiga se puede controlar sin necesidad de químicos, con sólo verificar que la humedad de la cama se encuentra en 80 %. Es decir, que si en las camas se encuentran hormigas, éste es un parámetro para diagnostica que la humedad está baja.

Pajaros: Las aves pueden acabar poco a poco con un lombricero, pero esta plaga se puede controlar fácilmente poniendo un manto de pasto de 10 cm sobre la cama de las lombrices.

Planaria: Es la plaga de mayor importancia dentro de los criaderos de lombrices; es un gusano plano que puede medir de 5 a 50 mm, de color café oscuro, con rayas longitudinales de color café. La planaria se adhiere a la lombriz por medio de una sustancia cerosa que el platelminto produce; posteriormente, introduce en la lombriz un pequeño tubo de color blanco, succionando todo su interior hasta matarla. Esta plaga se controla con manejo del sustrato, regulando el PH en 7.5 a 8; en PH bajos, las planarias se desarrollan y comienzan su actividad depredadora. Además, se recomienda no usar estiércoles viejos, y si hay plaga, dar de comer a las lombrices estiércol con 10 días de fermentación.

Ratones: Es otra plaga muy peligrosa para el cultivo de lombrices, pero se puede controlar al igual que las hormigas, manteniendo la humedad alta, o sea, en un 80 %.

 

7.- Cosecha

Extracción de las lombrices: El ciclo de producción en la cuna es de tres meses; cuando faltan de 15 a 7 días para realizar la cosecha, se debe alimentar a las lombrices con un cebo para atraerlas a la superficie y proceder a su extracción. Una fórmula efectiva es mezclar el material con 3 % de grasa refinada rayada: también se puede emplear borra de café o melaza. Para extraer las lombrices, se colocan sobre la cuna entre 3 y 4 cm de sebo, se moja y se cubre con la malla de media sombra. Al cabo de 72 horas, la superficie se llenará de lombrices; con una horquilla carbonera se sacan de 5 a 7 cm de la capa superior. Este material constituye un nuevo núcleo que se podrá usar para sembrar una nueva cuna. Una vez retirada la mayor parte de la población de lombrices de la cuna, se extrae el humos inmediatamente.

Es importante tener presente que, para que la actividad sea rentable, las cunas deben manejarse con un ciclo de tres meses, al cabo del cual el lumbricompuesto es extraído rápidamente aunque no esté totalmente listo. El proceso de homogenización se completa en tres o cuatro meses por acción de las bacterias y de las lombrices que no fueron extraídas al realizar la cosecha. Este tiempo es demasiad breve para que eclosionen los cocones inmaduros y para permitir que la totalidad de las lombrices rezagadas pueden retirarse antes de pasar por el proceso de desterronado y tamizado del material. Las pérdidas podrían ser de 20 % o más; éstas pueden disminuir si se coloca junto a la pila de postelaboración una franja de estiércol para atraer con su olor a las lombrices rezagadas. La pila de postelaboración  de puede dejar a la interperie durante unos meses, lo cual mejora progresivamente la calidad del producto. En envases que dejan entrar aire y con 40 % de humedad, el humus mantiene sus cualidades durante muchos años. Un metro cúbico de humus pesa alrededor de 500 kg; su peso específico es de 0.5 a 0.6. Si supera estos valores, puede contener tierra.

Para tener sólo una referencia: por cada tonelada de alimento que se coloca en una cuna en el periodo productivo, se extrae media tonelada de humus en tres meses de actividad.

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Cunas

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